Hay historias de amor que tienen banda sonora. La de Victoria y Aitor lleva nueve años sonando entre kilómetros, viajes, amigos, festivales y esa manera tan suya de disfrutar de la vida siempre que pueden hacerlo juntos.

Se conocieron a través de un grupo de amigos y, desde entonces, han construido una historia en la que la distancia nunca consiguió pesar más que las ganas de estar juntos. Alegres, carismáticos y disfrutones —y, según quienes los conocen bien, los dos bastante cabezones— forman una de esas parejas que se complementan precisamente porque no son iguales. Victoria es detallista, generosa y siempre pendiente de todo y de todos; Aitor aporta ese punto divertido y despreocupado que equilibra la balanza.

Y si su historia tenía que dar un paso más, tampoco podía hacerlo en cualquier escenario. La pedida llegó durante un viaje a Egipto, frente a las pirámides. Un momento difícil de superar y muy en línea con una pareja para la que viajar, vivir experiencias y acumular historias juntos siempre ha formado parte del camino.

Quizá por eso, cuando llegó el momento de imaginar su boda, no quisieron simplemente celebrarla: quisieron convertirla en su propio festival. Uno en el que cada canción, cada color y cada pequeño detalle hablara de ellos y de las personas que forman parte de su historia.

El 6 de junio, en mitad de un bosque de Toledo, Casa Dármola se transformó en el escenario perfecto para hacerlo realidad. Una boda de verano llena de música, flores, sorpresas y detalles pensados hasta el último milímetro. De esos que emocionan porque tienen un significado detrás y de los que hacen sonreír porque solo podían pertenecer a Victoria y Aitor.

Desde el principio tuvieron claro algo: querían que sus invitados disfrutaran. Y mucho. La música debía tener un papel protagonista y la celebración tenía que suceder constantemente, sin tiempos muertos y con esa sensación de estar viviendo algo diferente a cada momento. El resultado fue una boda dinámica, sorprendente y tremendamente personal, en la que siempre había algo a punto de ocurrir.

Y sí, hubo fiesta. Mucha. Pero también hubo recuerdos, ausencias muy presentes, gestos preciosos y momentos imposibles de planificar del todo.

Porque algunos festivales duran unos días. El de Victoria y Aitor llevaba nueve años preparándose.

Victoria y Aitor celebrando su boda rodeados de invitados en Casa Dármola

Victoria y Aitor el día de su boda en Casa Dármola, Toledo

Un “sí, quiero” en mitad del bosque

Cabañas para invitados en Casa Dármola durante la boda de Victoria y Aitor

Ceremonia de boda en el bosque de Casa Dármola en Toledo

Entrada de Aitor en la boda civil en Casa Dármola

Decoración floral para boda en el bosque de Casa Dármola

Rodeados de naturaleza, Victoria y Aitor se dieron el “sí, quiero” en uno de los rincones más especiales de Casa Dármola. MAUA Estudio Floral se encargó de integrar la decoración floral en el entorno, llenando la ceremonia de color sin restar protagonismo al bosque. Y la música hizo el resto: Aitor entró con Mi Estrella, de Siloé, interpretada por su amigo Guillermo Shelly.

Una identidad con mucho ritmo

Seating plan con figuras LEGO personalizadas en la boda de Victoria y Aitor

Papelería de boda con mesas inspiradas en grupos de música indie

Logo personalizado de la boda de Victoria y Aitor

Figuras LEGO personalizadas para los invitados en el seating plan de boda

La música estuvo presente hasta en el último detalle: desde el logo y la papelería diseñados por los novios hasta las mesas, bautizadas con nombres de grupos indie. Pero el gran protagonista fue el seating plan creado por Victoria: cada invitado tenía su propio muñeco LEGO personalizado, reproducido pieza a pieza con detalles que lo hacían inconfundible. Un recuerdo único que, después, cada uno pudo llevarse a casa.

Color, flores y mesas que rompían las reglas

Montaje del banquete de boda de Victoria y Aitor en Casa Dármola

Mesas alargadas en forma de ola para boda en Casa Dármola

Decoración floral y papelería de boda inspirada en festivales de música

El color fue uno de los grandes protagonistas de la decoración, con composiciones de claveles, gerberas, rosas y otras flores que llenaron de alegría cada rincón. El mobiliario rústico encajaba con el entorno de Casa Dármola, mientras que en el banquete se combinaron mesas redondas con dos espectaculares mesas alargadas en forma de ola. Un montaje desenfadado, lleno de personalidad y muy lejos de una boda convencional.

Una boda en la que siempre estaba pasando algo

Discurso durante la ceremonia de boda de Victoria y Aitor en Casa Dármola

Bingo personalizado durante la boda de Victoria y Aitor

Charanga durante la boda de Victoria y Aitor en Casa Dármola

En esta boda no hubo tiempo para mirar el reloj: discursos, regalos, un bingo, música en directo y sorpresas se fueron sucediendo durante toda la celebración. Uno de los grandes momentos llegó con la aparición inesperada de la Charanga El Resacón, que después guió a los invitados hasta la barra libre. Allí, la DJ y la hora loca tomaron el relevo para poner el broche a un auténtico día de festival.

Una boda muy especial para La Alquimista

Discurso durante la ceremonia de boda de Victoria y Aitor en Casa Dármola

Para La Alquimista, esta no fue una boda más. Aitor es hermano de Ainhoa, parte de nuestro equipo, y esa conexión hizo que viviéramos cada momento de una forma especialmente cercana. Una celebración exigente en coordinación, inmensa en detalles y, sobre todo, muy emocionante también para nosotras.

 

Todas las fotos don de Click10 Fotografia.